En el mundo del vino existen muchas afirmaciones que se han establecido como creencia popular. Algunas son ciertas y otros no, y hoy hemos venido a intentar explicar brevemente algunas de ellos.

  1. Si tiene posos es mala señal. FALSO

Los sedimentos no son indicativos de la calidad del vino. La formación de sedimentos es un fenómeno natural en los vinos, especialmente: i) si en el proceso de elaboración no se han realizado clarificaciones y filtraciones muy intensas; ii) o si el vino lleva muchos años embotellado.

  1. Todos los vinos mejoran con los años. FALSO

No solo no todos los vinos mejoran con el tiempo, si no que algunos incluso se estropean o pierden calidad. Según Jancis Robinson, una eminencia en el mundo del vino, menos del 10% del vino que se embotella mejora con la edad. De hecho, los rosados y la mayor parte de los blancos y tintos se producen para ser bebidos en el año que sigue a su embotellado.

  1. El vino tinto se sirve a temperatura ambiente. DEPENDE

Es verdad sólo si vives en una zona con temperaturas entre los 14º y 18º C (la temperatura ideal varía en función de la variedad de la uva).

  1. La copa influye en el sabor del vino. VERDADERO

Aunque esto solo lo vas a notar si eres un experto, la forma de la copa influye en cómo se acumulan los vapores de etanol que transportan los aromas hasta la nariz.

Un estudio en Japón analizó cómo se comportaban los vapores de etanol en una copa de vino estándar, un vaso recto y una copa de martini. ¿Por qué es importante esto? Estos vapores son los que llevan las partículas aromáticas, así que su posición y densidad dentro de la copa influyen en el aroma, y por tanto el sabor del vino. Con cámaras especiales vieron que las copas de vino tienen mayor concentración de vapores en el borde de la copa, y permiten que los aromas lleguen mejor a la nariz.

Si queréis más información, @Winefolly lo explica super bien en un post “How to choose the best wine glasses for you”. 

  1. El vino bueno hay que decantarlo. DEPENDE

La teoría dice que un vino se decanta para: 1) oxigenarlo más rápido, ya que el cuello de la botella es demasiado estrecho y tardaría varias horas en airearse; 2) eliminar posibles sedimentos al fondo de la botella.

Sin embargo, y aunque hay muchas opiniones al respecto, airear demasiado un vino que tiene muchos años puede hacer que se estropee.

Os proponemos 3 situaciones en las que oxigenar un vino:

  1. si el vino es viejo y lleva mucho tiempo en la botella puede intensificar los aromas y redondearlo.
  2. Si es un vino astringente (es decir, que proporciona una sensación de sequedad y rugosidad en la boca) ayuda a suavizarlo.
  3. En un vino joven puede imitar el proceso de envejecimiento (salvando las distancias).

 ¿Os los sabíais? ¿Se os ocurren otros mitos comunes en torno al vino?

 

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