Todos hemos visto la palabra “ecológico” al lado de un producto y hemos pensado: y esto, ¿qué aporta? ¿es una moda?

Lo cierto, es que ya hay evidencia científica de que nuestro modelo agrícola está perjudicando tanto nuestra salud como nuestro medioambiente. Y si cambiar esto no es suficiente motivo, ¿has comparado el sabor de un producto ecológico y uno normal?

Pero lo primero de todo es definir qué es un vino ecológico.

Un vino es ecológico cuando las prácticas y materiales empleados en el cuidado del viñedo y la producción son lo más naturales y sostenibles posible.

¿Y eso qué significa?

  • Requisitos en el viñedo:
    • No se emplean tratamientos químicos en el viñedo (pesticidas, herbicidas…)
    • Los abonos han de ser naturales, no se pueden utilizar fertilizantes ni abonos minerales
  • Requisitos en bodega:
    • La cantidad de sulfitos (utilizados para conservar) está limitada
    • Se prohíben algunas prácticas enológicas (ej.: desalcoholización parcial del vino, eliminación de anhídrido sulfuroso mediante proceso químico, etc.)

Además está prohibido el uso de Organismos Modificados Genéticamente en cualquier punto del proceso.

    Para transformar un viñedo en ecológico deben pasar al menos 3 años o 4 vendimias desde que se abandonan las prácticas convencionales hasta que se consigue la certificación.

    Y ahora lo importante, ¿qué beneficios tiene beber vino ecológico?

    • Tiene más antioxidantes y sabe mejor. Según un estudio de UCLA “Does Organic wine taste better? An Analysis of experts’ ratings” publicado en Journal of Wine Economics, en las catas a ciegas los vinos ecológicos obtienen puntuaciones más altas que los vinos no ecológicos. Para realizar el estudio se analizaron las puntuaciones de 74,000 vinos de las revistas Wine Advocate, Wine Enthusiast and Wine Spectator.
    • Tiene menos sulfitos y no se consumen pesticidas, herbicidas ni OMGs.
    • Fomenta la biodiversidad. En un estudio “The effects of organic agriculture on biodiversity and abundance: a meta-analysisse vio que en las fincas ecológicas hay un 30% más de especies que en las fincas cultivadas de forma convencional.
    • Ayuda al control de plagas. El aumento de biodiversidad ayuda a tener especies en el viñedo que atacan a las plagas (ej.: uso de avispas para combatir al mosquito verde).
    • Hace que el campo sea más resistente a cambios ambientales (sequías, temporales…) La disminución del uso de pesticidas y el uso de abonos naturales aumenta las poblaciones de bacterias y hongos y estas contribuyen a la salud y calidad del suelo.

    Sabe mejor, cuida tu salud y cuida lo que te rodea. ¿Te animas a probarlo?

     

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